de madrugada pensando en la nada
De madrugada pensando en la nada, respirando agua de rocío que cae sobre el aura de las luminarias tenues, sobresale un pedazo de karma: la empanada que faltaba. Una esquina de dudosa fachada anhelaba pasantes cercano el mediodía, tendía olores para atraer a su regazo y ofrecerles de recompensa un banquete de golpe y porrazo. Chochos y regordetes de grasienta materia, mirando el reloj como ave rapaz, comenzaba cruel estampida en dirección hacia el mal; las monedas resonaban en el patio: llegó la hora de actuar. De momento escalones se convertían en pisos y encerrados volvíamos a estar; tinta negra en blanco fondo otra vez sin cesar. De madrugada pensando en aquel tiempo donde solíamos reposar y sopesar, ahora queda sólo una estela de recuerdo y una marea de cuentas sin pagar.