Entradas

Mostrando las entradas de 2024

maipú

Las esquinas grises del concreto florecido estremecen al niño embebido en un cuento fortuito. Las luces blancas en las alturas de los postes enceguecen de repente a sus caminantes veloces. La vorágine, el rugir del apuro andante toma el control de la escena de punta en guante. Y sin darse cuenta, el niño se ha perdido entre mares de gente desconocida y el sentir partido.

en camino

Hállome perdido, ánima troncha y quédome inerte. Fijo resplandor tenue atraviésame y finiquita ilusión presente. Encuéntrome idealizado, sin paciencia y con justa cólera. Severa tesitura, día a día, machácame cual ave martillera. Siéntome harto, propuesto al combate y sumo furibundo. En unión y libertad, hoy o mañana, perecerá tu régimen trunco.

mardel

Llora el alma al ver que se paran de cara a la playa y no así con ganas piden una foto, pero solo de arena y no así del mar de casas. Mi ciudad es más, mucho más que una playa; más que el pobre que la visita sólo por alfajores y una sambullida. Mi ciudad, mía, mía; no te valoran suficiente, te usan, te desprotegen, pretenden que 24/7 les satisfagas sus más banales deseos sin ellos dar a cambio ni el más sentir ni el profundo urgir de paz y cuidado, de respeto honrado: mi ciudad no es un lavabo para que ustedes se desquiten las suciedades de todo el año; más vale que se ubiquen y aprendan rápido, una vez lo permito pero dos veces es pecado. Mi ciudad, me despido; ten cuidado, no te quieren como yo te quiero, no te aman como yo te amo.

(mi) hogar

Los acantilados respiran espuma, la brisa resuena a mar y las piedras, bien ubicadas, me dicen que llegué a mi hogar. Sus visitantes, en cantidad, aportan al paisaje ruido y claridad: estar acompañado o tener que compartir, significa también "hogar". Las olas sacuden, bravo rojo banderín clavado en alerta está. nada puede detener el ímpetu, hasta el sol se dejo ganar. Y me pregunto: y si me quedo acá? y si este es mi lugar? hasta cuando se puede vivir en una casa que no es hogar?